Las cuatro versiones sobre una renuncia obligada
Matilde Glineur Berne se fue sorpresivamente del Pami afirmando que fue por decisión propia. Sin embargo, luego de la llegada de una auditoría administrativa en diciembre, la renuncia habría sido solicitada por un alto funcionario de la sede central en Buenos Aires. Antes habían sido despedidos “sin causa” dos empleados de su confianza e incorporados bajo su gestión. ¿Tuvo algo que ver su ex pareja en el alejamiento?
Esta semana llegó al Pami otra auditoría integrada por once profesionales. Se instalaron para revisar cada una de las áreas de la entidad, inclusive visitaron las localidades de la región. Desde la actual conducción descartaron irregularidades y aseguraron que “se trata de una auditoria programada y planificada que se van realizando en todas las UGL del país”. ¿Qué pasa en el Pami local?
La renuncia que no fue tan renuncia
La renuncia de Matilde Glineur Berne a la conducción de Pami hizo ruido.
Varios son los hechos que se sucedieron en los últimos meses como para creer en la versión naif que dio la funcionaria cuando se retiró: “me voy porque quiero seguir militando en nuestro espacio político”, dijo descartando cualquier motivo personal o funcional en su paso por la institución y dejando de cobrar el jugoso y atractivo sueldo cercano a los diez mil pesos mensuales.
Por otra parte, las argumentación de su retiro voluntario se vinieron a pique cuando trascendió que fue un altísimo funcionario del Pami de Buenos Aires quien habría llegado hasta la sede local para pedirle, personalmente, su renuncia.
Hubo varias señales que daban cuenta de que algo podía suceder en la obra social que nucléa a 55 mil jubilados de Río Cuarto y la región.
Meses antes de su dimisión comenzó a sonar con fuerza el nombre de su futura reemplazante, versión que la propia involucrada se ocupó de desmentir desde un principio. Luego, a la llegada de una auditoría en diciembre a cargo del cordobés Germán Aballay se le sumó la decisión de cesantear a dos trabajadores sin causa.
Los profesionales, el abogado Alvaro Muñoz y el médico Juan Ribeky recibieron la Navidad anonadados por el telegrama de despido que recibieron en su casa, sin haber sido advertidos de su posible desvinculación y, menos aún, sin explicar el motivo de tan drástica y extraña decisión en la administración pública. Ambos eran personal permanente de Pami y cumplían funciones varias. “Es lo más raro que vi en mi vida”, dijo Muñoz “destrozado”, según sus propias palabras.
“Nadie nos dio una explicación. Quisimos hablar con el directivo de Buenos Aires que tomó la decisión pero nunca nos respondió”.
Consultado sobre qué le había dicho Glineur Berne cuando le plantearon el problema, Muñoz prefirió “reservarse” los detalles de la última conversación que mantuvo con la funcionaria. “Nunca más hablé con ella”, dijo a Otro Punto.
“Sabíamos que venían por nuestro espacio”
Muñoz y Ribecky cumplían distintas funciones. Aunque debían ser auditores, lo cierto es que ante la cantidad de trabajo que había en la sede, también se ocupaban de resolver los problemas diarios que traían los afiliados por el colapso existente en el sistema de salud.
Ahora siguen haciendo gestiones “para saber qué pasó porque esto me destruyó la vida”, argumentó Muñoz, quien se incorporó a la planta de Pami convocado por Glineur Berne poco tiempo después de que la médica se hiciera cargo del Pami.
Para el ex empleado la renuncia de su ex jefa no fue una sorpresa. “Era lógico, primero te ponen una intervención, despiden a los auditores, te controlan el área administrativa y ahora llegó otro grupo de profesionales para auditar todas las áreas. De ahí a pedirte que te vayan hay un solo paso”.
Más allá de su delicada situación laboral, a Muñoz no le preocupa lo que puedan encontrar los auditores. “Que nos busquen (a él y a Rabecky) todo lo que quieran. Nosotros no hicimos nada y cumplimos con nuestro trabajo”.
El rol de su ex esposo
Cuando la pediatra Matilde Glineur Berne fue designada a cargo del Pami, un espacio cuya designación es estrictamente político, lo hizo por recomendación del también kirchnerista Eduardo Román Di Cola (que dicho sea de paso qué será de su vida). Glineur llegó pensando en mejorar la atención a los afiliados y establecer una buena relación con los prestadores que redundasen en un beneficio para los jubilados. Su área de cobertura en la región era amplia y alcanzaba la zona de Berrotarán, al norte, hasta Arias, hacia el este y la región de Huinca Renancó al sur. Su intención era mejorar la relación con los sectores involucrados y para ello se abocó a reunirse con los prestadores del servicio representados por médicos, profesionales y trabajadores de Pami en general, con el objetivo de beneficiar a los afiliados.
En todo este tiempo y a pesar de los problemas enquistados en el sistema de salud, y no sólo en el Pami, tales como el cobro de plus, la demora en la entrega de prótesis y turnos entre otros, la institución pudo pagar en tiempo y forma a sus proveedores, lo que motivó que no se conociesen conflictos importantes.
Pero –y en especial el año pasado- había una presencia al lado de Matilde Glineur Berne que llamaba la atención en las oficinas de la institución. Los empleados de la UGL se preguntaban cuál era el rol que desempeñaba el ahora ex esposo de la funcionaria, Raúl Berardi, a quien se lo veía moverse cómodamente por la sede local y se lo escuchaba hablar en nombre de su ex esposa fuera de su oficina.
En mayo de 2009, una serie de mails invadieron los medios de comunicación de la ciudad denunciando que la directora de Pami había nombrado una decena de personas en la sede local. Entre ellos dos hijos de su ex esposo. Ya estaba trabajando en la dependencia María Sol Berardi y Glineur Berne incorporó a sus hermanos Martín y María Berardi. La noticia fue criticada “Uno en la política, y bien usted lo debe saber, tiene la posibilidad de encontrarles puesto a algún miembro de la familia, pero lo que está haciendo esta señora ya no es ético. Se cree que el Pami es de ella y está tratando de sacarle el mayor provecho posible”, decía una de las misivas.
Por su parte Berardi, compañero de militancia de su ex esposa en el Movimiento Evita, también la ayudaba manteniendo reuniones “informales” con distintos actores relacionados directa o indirectamente con el Pami.
Una de las versiones que sonó con fuerza entre los empleados de Pami es que, cuando Matilde Glineur Berne se despidió de sus colaboradores, habría manifestado en algunas de las secciones que se iba de la entidad porque su ex esposo habría realizado “gestiones” –por decirlo de alguna manera- en nombre de ella pero a las que era absolutamente ajena.
Raúl Berardi, en diálogo con Otro Punto, desconoció la versión. “Yo no era funcionario de Pami, simplemente colaborada desde la estructura del Movimiento Evita, pero no tenía ingerencia en la conducción”.
Consultado sobre si lo sorprendió la renuncia de Glineur Berne al Pami señaló: “nosotros ya sabíamos que se venía una avanzada de otro espacio político que quería la conducción del Pami. Hasta ese momento lo ocupaba el Movimiento Evita pero en política la cosa es así”.
Berardi, quien se distanció sentimentalmente de Glineur Berne meses antes de la intervención y se casó con otra militante poco tiempo después, señaló que “si dijo algo así puede ser que sea por despecho porque yo no tuve nada que ver con las decisiones del Pami, no conozco a los prestadores, nunca estuve con nadie, salvo desde la estructura del movimiento”.
Por último, el ex esposo de la pediatra sostuvo que “Matilde es una buena mujer. No creo que haya hecho nada malo”.
Por su parte, el actual interventor de la UGL local, Germán Aballay, consultado sobre la ola de rumores que despertó la renuncia de Glineur Berne, manifestó que él habló con los empleados y les pidió que si conocían algún hecho irregular o que desde la institución se hubiese cometido algún delito, que lo dijesen porque él mismo se iba a encargar a denunciarlo ante la justicia.
En síntesis, la renuncia de Matilde Glineur Berne al Pami tiene cuatro versiones distintas.
La naif, donde la ex funcionaria asegura que deja el cargo para militar desde otros lugares, asegurando que hoy el Pami le demanda una atención que no está en condiciones de brindarle y renunciando así al generoso sueldo de unos diez mil pesos mensuales.
La que le dijo a sus colegas: “Me voy porque quieren poner un técnico, y vos sabés que yo, soy un animal político”.
La que le habría dicho a sus empleados: “Me voy por culpa de mi ex esposo”.
La que trascendió en el Pami: Llegó una de las máximas autoridades del Pami Buenos Aires y le exigió la renuncia.
Lo cierto es que luego de ordenar una auditoría en diciembre a cargo de un médico cordobés; el despido sin causa de dos de los empleados de confianza incorporados en la gestión de Glineur Berne y su extraña renuncia, esta semana arribaron a Río Cuarto once auditores más que se sumaros al actual interventor Germán Aballay para revisar el funcionamiento de todas las áreas del Pamí, incluso las de la región.
Y aunque desde el Pami aseguren que “todo es normal” nadie puede negar que hay ruidos extraños en el mensaje. Sólo resta esperar que no se cumpla la profética frase de uno de los allegados a la entidad: “Si pasó algo la van a cubrir. Siempre es así en este país”.
Once auditores están revisando todas las áreas del Pami local
“Es normal. Se trata de una auditoría general programada de la sede en Buenos Aires y que se hace en todas las UGL del país”. De esta manera el interventor del Pami Río Cuarto, Germán Aballay, confirmó a Otro Punto que durante una semana, once auditores están revisando el funcionamiento de todas las áreas de la institución.
-¿Por qué se decidió en diciembre su intervención en el Pami?
-Es una decisión del nivel central. Como soy coordinador regional se contó con mi persona ya que había cuestiones administrativas sobre las que se debían avanzar por eso en diciembre comenzamos una intervención administrativa y luego, ante la renuncia de Matile Glineur Berne se decidió la intervención de la UGL.
-¿En esa intervención que funciones se cumplen? ¿Llegó para incorporar nuevas tareas decididas desde Buenos Aires o a ver cómo se está trabajando en la UGL?
-Lo que hace la intervención de la UGL es seguir avanzando con las cosas que se están haciendo bien, modificar las que pueden mejorar y comenzar con algunas que no se están realizando.
-De acuerdo con lo vio cuando llegó a la delegación ¿Qué se debería mejorar en la UGL de Río Cuarto?
-Lo que vi fueron muchas cosas positivas. En primer lugar el ánimo y la voluntad de trabajo de los empleados, lo que es muy importante en cualquier institución. Tienen mucha predisposición al trabajo. También he visto una buena participación de los afiliados, organizados a través de sus centros de salud.
-¿Qué cree que hay que modificar?
-Algunas cosas para modificar y que me llamaron la atención es que hay mucho conocimiento de los trabajadores en todas las tareas en general, pero ello conlleva la dificultad de que todos hacen de todo y eso hace que a veces uno no sepa quién es el responsable de una cosa y quién de otra. Las primeras cuestiones en las que comenzamos a avanzar con los jefes de servicio con quienes me reúne asiduamente es darle un rol definido a cada uno de los trabajadores. Es decir que cada uno tenga una función definida sobre la cual pueda ser un experto y rendir cuentas. Si se produce una equivocación, que ésta se corrija y el que mejor sabe cómo hacerlo es el trabajador. Esto cuando se trata de un error. Ahora, cuando se trata de una equivocación voluntaría allí entramos en otro tipo de cuestiones.
-¿Ha encontrado algún tipo de irregularidad?
-¿De qué tipo?
-Administrativa…
-No. Irregularidad puntual de la que se puede decir que se trate de un delito no he encontrado. Todos conocen que hay una causa judicial vinculada con el tema medicamento pero fue anterior a mi gestión e inclusive a la de Glineur Berne. Lo que sí trato es generar los espacios adecuados para que esa causa avance y no quede estancado o que algunos elementos que deberían estar no estén.
-¿De qué se tartaba esa causa?
-Está vinculada a los medicamentos. Pero no quisiera dar mayores detalles porque hay una instancia judicial de por medio, se trataría de una irregularidad administrativa vinculada al expendio o la receta de medicamentos.
-¿Salvo esa cuestión no encontró más nada?
-No. Otras irregularidades administrativas donde nos encontremos frente a una cuestión donde tengamos que hacer una denuncia, por el momento no. De lo que hablo es de la necesidad de modificar algún tipo de circuito administrativo pero será a los fines de hacer más eficiente el sistema.
-¿Qué tarea vino a realizar la ampliación de la auditoría que se realiza esta semana?
-Esta es una auditoría general, está dentro de un marco de planificación de la administración central, se hace en todas las UGL, y está planificada desde hace mucho antes.
-¿Le llamó la atención la renuncia de Glineur Berne?
-No, porque nosotros habitualmente andamos con la renuncia en el bolsillo. Sabemos que nuestra función, nuestro cargo, permanece mientras es necesario y cuando deja de serlo nosotros tenemos nuestra renuncia a disposición. Esto ha pasado en otras UGL.
-¿Usted no le pidió la renuncia?
-No. Se le aceptó la renuncia que presentó oportunamente y que las presentamos todos.
-Primero su intervención en diciembre y la renuncia posterior de Matilde, más los despidos de un abogado y de un médico de la entidad, ¿son hechos no vinculados o parte de un mismo paquete?
-No hay relación entre la auditoría del área administrativa primero, la cesantía de los compañeros segundo y la intervención de la UGL.
-¿La ampliación de la auditoría que funciones va a realizar?
-No es una ampliación de la auditoría, es una auditoría general que se hace a todas las UGL que están dentro de la planificación general del nivel central. Dura una semana y se hace una auditoría general de todo. Es un elemento altamente positivo porque nos permite ver qué cosas estamos bien, que debemos modificar y qué hacemos mal. No es una fiscalización. Si estamos haciendo algo mal lo corregimos. Es una auditoria general planteada a nivel central como metodología de trabajo.
Aballay: es una auditoria normal
Cuando el interventor Germán Aballay recibió a Otro Punto, su oficina estaba súper poblada. Una decena de profesionales analizaban sobre la mesa de reuniones del Pami la documentación que había venido a auditar.
A él se lo veía tranquilo y atento, asegurando que sólo se trataba de una auditoria programada desde Buenos Aires, como muchas otras, y descartando la definición de “ampliación” de auditoria.
Germán Aballay llegó al Pami Río Cuarto para realizar una auditoria pero, tras la renuncia de Matilde Glineur Berne, debió asumir como interventor de la institución.
Aballay es médico generalista. Se recibió en la Universidad de Córdoba y luego se fue a trabajar a la salud pública de Santa Cruz. También pasó por el Hospital Italiano de Buenos Aires y realizó un master en Epidemiología, Gestión y Política de Salud en la Universidad de Lanús.
Para Aballay la salud es un hecho social más que sanitario. “Cuando viene el paciente a realizar una consulta no sólo trae la dolencia en el cuerpo sino también en el alma”, explicó el directivo. Es por eso que cuando hablo con los trabajadores del Pami les digo que “el abuelo viene con un papel en la mano, pero también llega con su historia, con sus recuerdos, con sus dolores, con sus alegrías, y todo eso es lo que nosotros debemos atender”.
El funcionario dijo que bajo su gestión se intentará recuperar la calidad de la atención a los afiliados pero entendida como calidez.
Por otra parte, consideró que la mirada del instituto no está puesta solamente en el 10 por ciento de la población que deben atender, sino en el resto del universo de la salud, porque si el sistema funciona en general, no sólo estarán bien atendidos los afiliados Pami sino todos los ciudadanos que necesiten atención médica.



